jueves, 14 de mayo de 2009

Sobre Lucho Bender

Autor: Cynthia Sabat
Publicado el 1 de noviembre de 2000

Bender camino al Oscar

A semanas de que Felicidades, su opera prima, fuera elegida para representar a la Argentina en la próxima entrega de los premios Oscar, y con su film restrenado, Lucho Bender confiesa que se emocionó hasta las lágrimas cuando se enteró de la noticia, pero que la fama no lo desvela. Dice que haciendo cine se sufre más que haciendo spots publicitarios, pero que lo único que quiere es comenzar su próximo proyecto. Y detalla la difícil experiencia de estrenar una película independiente en Argentina, morir en el intento y resucitar gracias al Oscar.

- ¿Esperabas que Felicidades fuera la película elegida ?
- Sí, yo la esperaba. Lo que pasa es que el lunes a la mañana leí una nota donde se la descartaba, y pensé que era un rumor con fundamento. Hasta el domingo yo estaba muy confiado porque podía ser elegida cualquiera de las cinco que estaban preclasificadas, depende de cómo se juzgaran. Todas tenían sus pro y sus contras, había que ver cuál de ellas tenía más pro que contras, pero no estaba la película perfecta.

- ¿Creés menos en el Oscar que en otros festivales?
- Gabriel Dreyfus me dijo una vez acerca de los festivales de publicidad que un festival habla no solo de la calidad de las piezas sino de la calidad del jurado. Obviamente hay festivales muy serios, yo siempre me fijo en el jurado. Cuando fui a Venecia yo estaba muy feliz porque el presidente del jurado para la Semana de la Crítica era Atom Egoyan. Después lo pasaron al oficial y lo pusieron a Marco Bellochio, y pensé “no sé si a Bellochio le va a gustar mi película, pero a Atom Egoyan seguro le iba a gustar” y después me enteré que el tipo murió por Felicidades, porque tiene que ver con su estilo. Un festival es el jurado, y las subjetividades del jurado. En el caso del Oscar la votación es más masiva pero también está el gusto americano, que es tan variado.

- Bueno, la mayoría de los miembros del Jurado de Preselección de la Academia de Hollywood son judíos, mayores de 60 años, y se inclinan por las historias emotivas.
- Ah sí? No sabía, me viene bien porque soy judío. Mi película empieza con un BarMitzVá, así que por ahí les gusta y funciona. Una historia de Navidad contada por un judío.

- ¿Cuáles son las “contras” de Felicidades para ganar un Oscar?
- Y... es una película coral, con una narrativa no convencional, y a veces en Hollywood se premian cosas un poco más convencionales, pero a veces no, porque no hay una fórmula. De todas maneras, y esto lo declaré antes de que el jurado diera su veredicto, a mí me parece bien este sistema intermedio hasta llegar a la formación de la Academia Argentina de Cine. Confiaba en el Dr. Onaindia, porque es una persona tremendamente criteriosa e inteligente, así que la decisión de formar un jurado de entendidos de la Academia de Hollywood me pareció bien. Después empezaron los trascendidos, que iba a estar Aída Bortnik, Renán, Graciela Borges. Creo que Aída Bortnik es el emblema del conocimiento de lo que es la Academia. Inclusive alguien dijo que iban a estar Zanetti y Puenzo. Pero para esta vez, y como una situación de emergencia y transitoria, se juntó gente no para elegir la película del año (de hecho nadie puede decir cuál es la película del año, porque es subjetivo, depende de opiniones), pero sí qué le conviene más a la Argentina para representarla en los Oscars, que es muy diferente que elegir una para representarnos en Cannes o en los Goya.

- ¿Cuáles son los pro que la favorecen frente a las otras películas?
- Es una película muy universal, y es un cuento de Navidad, cosa que a los americanos les encanta. Pero es el anti-cuento de Navidad, es la posición totalmente contraria a la que los americanos tomarían para hacer una película de Navidad, porque habla de las miserias que se viven en Navidad. Es una película de un gran nivel de actuación, que es una cosa muy apreciada, y una importante factura técnica, muy cuidada desde el arte, la iluminación y el sonido. Y es una película conmovedora, muy humana, gracias al perfil de los personajes. Es conmovedora pero tiene una visión sarcástica de esa realidad para hacer llevadero un tema tan duro. Si bien hay un viaje desde la gracia al llanto, va y viene, pendula entre la comedia y el drama. Uno de los momentos más conmovedores, o que por lo menos a mí más me conmueve, es cuando el paralítico le lee las manos al personaje de Pablo Cedrón. Eso está en el segundo acto, y no al final de la película. He inmediatamente después de esto aparece la situación policial que es la más divertida, con Casero, Cacho Castaña y Gastón Pauls. Tiene una estructura muy rara. Y a la gente cada historia le pega de forma muy diferente.

- ¿Cómo ves la formación de la Academia Argentina de Cine?
-Muy bien. Todo lo que está haciendo la gestión del INCAA me parece muy bien, y lo digo porque no me gustó nada la gestión de Maharbiz, que fue malísima. Debe ser por eso que no me dieron el crédito, yo venía protestando por esa gestión. Aunque soy una persona nueva en el cine, no tengo conocimientos. Cuando se hacen reuniones hablan Marcelo Piñeyro que es un tipo con mucha experiencia, o Daniel Burman que es un tipo combativo y conoce el tema. Pero el apoyo que me dio esta vez el Instituto en Venecia y en Montreal, del Dr. Onaindia y reponerla en el Tita Merello...están defendiendo el cine argentino bueno en el INCAA en este momento. Felicidades no tiene subsidio del INCAA porque no me lo dio la gestión anterior. Es puramente independiente, pero nos la calificaron por unanimidad “de interés especial” y nos van a dar el subsidio. Ahora finalmente vamos a tener el subsidio, y con ello vamos a poder hacer nuestra próxima película. No se puede hacer cine en la Argentina sin subsidio salvo que superes el millón y medio de espectadores, y es una locura.

- ¿Necesitabas que Felicidades se restrenara para recuperar la inversión?
- Sí, totalmente. Igual no perdí plata, porque no fueron consideradas las ventas al exterior, y yo siento que invertimos plata. Todavía no se vendió en el exterior, porque estaba esperando algún premio o nominación para que suba su cotización. La publicidad me enseñó algo de marketing.

- ¿Por qué pensás que la gente no fue más al cine a ver Felicidades? O el boca a boca no la ayudó tanto?
- En primer lugar no teníamos mucha plata para hacer publicidad, hicimos un lanzamiento muy modesto comparado con otras películas. Elegimos un pésimo momento de estreno, pero no lo sabíamos. Nadie sabía que una semana antes iba a empezar el boom de Nueve Reinas, que copó todo el cine argentino. La semana en la que estrenamos se estrenaron 8 películas, de las cuáles 3 eran argentinas: estabamos junto a El mar de Lucas y Un amor de Borges, inclusive la de Laplace tenía más publicidad que la nuestra, habían empapelado la ciudad, y a nosotros nos dio para hacer un circuito de 500 afiches. Nos gastamos la plata en hacer la película, fue un error, porque dicen que hay que guardar el 30% para invertirlo en publicidad, y nosotros invertimos un 7% en publicidad. Si bien tuvimos el apoyo de ARTEAR, porque la película se vendió a Artear y a Volver y nos dieron segundos de televisión, no fue suficiente. Entonces eso se sumó a un par de sucesos americanos como X-men que venía arrasando.De todas formas Felicidades terminó quinta la primera semana con 24.000 espectadores. Pero inmediatamente venían 8 estrenos más, entonces nos empezaron a quitar salas porque tenían que meter los estrenos. Y en la segunda semanas hicimos 14.000, que tampoco está mal, pero para la tercera llegó Fuckland, que se estrenó en muchas salas y era una película que generó muchas expectativas, por ser una película prohibida, por el Dogma y esas cosas. Y los que siguen son los distribuidores porque dicen “quiero Fuckland, saquemos Felicidades”. La segunda semana terminamos séptimos, pero después cuando nos empezaron a sacar salas importante nos empezamos a caer, no nos dieron tiempo para que haya el boca a boca. Fue un mal momento, pero esto es una lotería, no lo sabíamos. Yo creo que la gente de Patagonik no sabía lo que tenía entre manos con Nueve Reinas, ellos decían que esperaban 200.000 espectadores y ya superaron el millón, eso fue una cosa que nos explotó a nosotros en la cara. Pero yo lo felicito a Bielinski, él me llamó y me dijo “lo único que lamento es que he perjudicado a tu película”, y yo le dije que estaba todo bien, que eran las reglas del juego. Ahora acaba de restrenarse, la gente quiere verla. Igualmente, en las condiciones en las que estrenamos, haber hecho 53.000 espectadores a mí me conformaba.

- ¿Qué público te interesaba cuando pensaste Felicidades ?
- Está dirigido a todo el público, porque la película habla de que tenemos que ser mejor gente y eso lo tienen que escuchar todos. Quizás tiene cosas en su narrativa que no son del gusto extremadamente popular hoy por hoy, no es una película muy convencional. Y cuando hablo de convencional no digo que eso sea malo. Cuando digo convencional me refiero a la historia de un protagonista contada en tres actos. Cuando se hace una película coral, siempre hay gente que se pierde o no se puede meter, pero en nuestro caso la gente no tuvo mucha oportunidad de ir a verla, porque cuando dijo “voy a verla” no estaba en los cines. En Capital y en Gran Buenos Aires estuvimos en 18 salas, y mi expectativa era estar en 25 o 26. Lanzamos con 20 copias, 18 en Capital de GBA, una en La Plata y una en Mar del Plata. En La Plata funcionó fabulosamente bien, pero a la tercer semana la sacaron porque venían más estrenos, y hay una filosofía de que “más vale malo desconocido que bueno conocido”. La gente tiende a querer ver lo nuevo, lo recién estrenado, salvo que la película haya generado un boca a boca, como con Nueve Reinas. A pesar de que hubo gente que la recomendó muchísimo, incluso críticos. Y al película se restrena porque hay miles de personas que ahora quieren ver cuál es la película que los va a representar en el Oscar, y a los distribuidores eso les conviene. La distribuyó Distribution Company, Bernardo Zumpnick, y debo decir que él se puso la camiseta de Felicidades. El me dijo en Montreal “tu película va a ser elegida para los Oscars”. Y él fue a los Oscars con La Tregua y después con La historia oficial, él hizo todo lo posible para que la película siguiera en cartel, pero el que tiene la última palabra es el exhibidor, dice “quiero estrenos y las películas que son taquilleras”, y es lógico porque viven de la taquilla.

- ¿Cómo tomás el hecho de que la gente diga como un elogio “esta película no parece argentina”?
- Ahora todos dicen de Felicidades justamente que no parece argentina. Parece que fuese una mala palabra decir “cine argentino”. Creo que no parece argentina desde el punto de vista formal, porque fue una película en la que se invirtió mucho dinero en el arte, en la fotografía y en el sonido. Hicimos el laboratorio y el sonido en España, y lo cuidamos como si fuera una superproducción de Hollywood. Entonces formalmente cuando en una película argentina está muy cuidado el arte y hay mucha inversión, está muy cuidada la fotografía y tiene un sonido al nivel de cualquier producción internacional, se dice “no parece argentina” por la calidad técnica. Luego la temática es muy argentina, y las actuaciones son muy parejas y muy buenas y esto también sorprende. Porque en el cine argentino por falta de medios, no por falta de talento, sino por hacer cosas rápido y sin dinero, no siempre se pone al actor que actúa bien o no se le da la oportunidad de repetir las tomas. Yo he filmado en una relación 20 a 1. Yo filmé 40.000 metros y acá el promedio es de 10.000, entonces a los actores y a los que no lo son (trabajé con varios que no eran actores profesionales) pude darles varias oportunidades. Por ejemplo el que hace de Starosta, el que hace de compañero de Cacho Castaña, el “torturador”, no es actor, ensayamos mucho y filmamos muchas tomas. No es lo mismo que otro que tiene mucho oficio en la actuación.

- ¿Cómo te sentiste debutando como director de cine?
- Bien, en muchos festivales se consideran ópera prima a las dos primeras películas, incluso en el Instituto, cuando te dan créditos para ópera prima la segunda es tomada casi como debut. En mi opinión sos director cuando ya hiciste dos películas, pero esto es algo que uno tiene que sentir. Otro puede hacer un corto en video de 30 segundos y decir “soy director de cine”, u otro puede sentirlo al salir de una escuela. Yo siento que tengo que hacer una carrera para ser un director de cine. Soy director de cine en realidad (porque ya hice documentales, publicidades y un largometraje), pero mi exigencia como judío, es “tengo que hacer una película mejor que Felicidades, tengo que ir aprendiendo y madurando” y ahí me voy a considerar un director de cine. Yo creo que si hacés 20 películas horribles, no lo sos. Soy autoexigente, como todo judío.

- ¿Dejarías de hacer publicidad para hacer una película por año?
- Con la publicidad yo tengo un vínculo muy extraño. Tengo una productora de publicidad donde tengo socios, y nos queremos mucho y la pasamos muy bien juntos. Es muy sana la productora, es como un grupo de amigos. En momentos duros de mi vida los domingos deseaba que fuera lunes para encontrarme con mis amigos y trabajar. Entonces quisiera seguir vinculado con ellos, y esta productora está vinculada con la publicidad. Es más: todos ellos me hicieron la gamba para producir la película, lo hicieron por afecto. En la publicidad tengo amigos, y tengo prestigio. En los últimos años ya me dejan hacer lo que quiero, confían en mí, me pagan bien, y me dejan hacer pequeñas peliculitas, ejercicios de cine. Así que no descarto la publicidad, no la paso nada mal en la publicidad, se sufre mucho más haciendo cine. Quiero asentar mi carrera en base al cine, pero como hace Win Wenders o David Lynch o tantos otros, hacen comerciales que en realidad son cortometrajes. Yo siento eso, tengo varios cortometrajes de un minuto y medio.

-¿Te interesa escribir, ser parte del proceso de escritura del guión?
-Sí. Cuando se termina el guión, ya se terminó la película. Como decía Hitchcock, después hay que pasarla en limpio. Se filma ahí la película, y lo que está mal en el guión, está mal en la película. Y no lo arreglás en la postproducción. MCI

Publicado originalmente en MCI - Megasitio de Cine Independiente (www.cineindependiente.com.ar)

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